Llevo mucho tiempo sin escribir con regularidad. Mucho, muchísimo. No sé como escribir esta entrada, realmente nunca me imaginé que me tocara hacerlo, pero la puta realidad avanza, aunque no sepamos como asumirlo.

Mi padre murió el pasado 9 de marzo, tras casi un año de enfermedad, imparable, realmente implacable. No tuvo una puta tregua en todo ese tiempo, y al final no pudo vencerla. Mierda de vida, no sé como puede haber gente que crea en un puto Dios viendo estas cosas. Ahora tras más de dos meses dedicados a él, a cuidarle y a darle ánimos nuestro tiempo está inmensamente vacío. Ya no tengo las noches ocupadas sentado al lado de su cama en el hospital, ni me paso el día reventado por no dormir por la noche sino por la mañana, pero realmente daría lo que fuera por volver a esa agotadora situación. Ahora, simplemente no sé que hacer con el tiempo, todo el día para mí y mis cosas, que ya ni recuerdo cuáles eran.

De momento, la semana que viene empiezo un curso de inglés en la Universidad de Valladolid y volveré a mis clases, a ver si acabo de una puta vez. Poco más que comentar... no me apetece hablar de nada más ni nada.

Me gustaría creer que él está en alguna parte viéndome, pero no es así. La religión me parece mas milongaza que nunca. Él queda en nuestra memoria solamente, en la de mi madre, en la de mi hermano y en la mía, y nunca lo olvidaremos. Desde aquí va este pequeño homenaje para él. Un beso enorme y nada más. No tengo palabras.